Sobre Ceros y Unos
Sadie Plant nos muestra a través de “Ceros y Unos” la estrecha e inexorable ligadura que siempre a unido a la tecnología y la mujer.
Dejemos de lado las opiniones culturalmente creadas de todos
esos informáticos y miremos la historia de la tecnología. Plant nos la narra brevemente, y podemos corroborar que es,
esencialmente femenina. Argumenta que las estructuras sociales que
tradicionalmente han beneficiado discriminatoriamente a los hombres deberían
hacerse igualitarias mediante un proceso de descubrimiento y valoración de los elementos
femeninos que sólo puede realizarse de la mano de las tecnologías.
El libro gira en torno a la vida de Ada Lovelace, la primera
programadora de ordenadores del mundo, trabajando junto a Charles Babbage en la
construcción de las primeras calculadoras. Resulta evidente que deberíamos
saber más sobre esta mujer; lo que Plant pretende mediante su historia es la misma recuperación de ese
espacio que siempre ha pertenecido a la mujer, no como positivación de un
espacio negativo, sino como visualización de lo que siempre ha estado ahí.
“La identidad masculina tiene todo que perder con estas
nuevas tecnologías. El número de espermatozoides disminuye mientras los
replicantes se despiertan y la carne aprende cómo aprender por sí misma. La
cibernética es feminización"
Sadie Plant, "Feminisations: Reflections on Women and
Virtual Reality.
Plant defiende en la obra, la posición nuclear de la mujer
laboralmente hablando, en todo tipo de redes, mediante el uso de figuras como
la telefonista, el telar eléctrico, la máquina de escribir o el descubrimiento
de los llamados “virus” informáticos. La tecnología es esencialmente femenina,
y será un proceso de emasculación. Utiliza la matriz como metáfora central. La
matriz que se teje a sí misma, donde el hombre histórico no tiene cabida. La
mujer, como la máquina Turing (la máquina que se puede transformar en cualquier
máquina), puede imitar al ordenador. La mujer como mímesis de todo lo valioso,
reforzada por el surgir de lo digital, que proporciona un espacio que existe
más allá de las estructuras patriarcales y que potencialmente las supera.
Así, al fin presenta la tecnología no en términos de bueno o
malo como ha ocurrido habitualmente, sino como la posibilidad de debilitar al
patriarcado mediante la inexorable unión de mujeres y máquinas en la misma matriz que ya no puede dejar de tejerse.
M. Camen Guardado

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