miércoles, 11 de noviembre de 2015

Generación perezosa.

Hace poco leí un artículo de una la página web llamada technologyreview.com titulado
con el nombre de “how much is your privacy worth” Me intereso desde el primer
momento en que lo vi, porque, desde que tengo ordenador noto que cada vez hay que
introducir más y más datos relacionados con mi información personal, algo que
personalmente no me gusta poner allí.
German institute of research en berlin ha realizado una investigación donde
participaron 443 estudiantes. En esta investigación se les decía a estos estudiantes que
tenían que comprar un billete de avión, cuando estos estudiantes iban a comprarlos se
encontraba con dos vendedores los cuales tenían el mismo precio en el billete. El
primero vendía el billete sin la necesidad de introducir datos personales, número de
teléfono, direcciones, etc… el otro al contrario. El ochenta y tres por ciento de los
estudiantes eligieron el primer vendedor que era según ellos más “customer friendly”.
Esta misma prueba se repitió pero con un ligero cambio, se aumentó en 50 céntimos el
precio del billete del primer vendedor, tras este ligero cambio ocurrió que se
descendió en un treinta y un por ciento las ventas de este vendedor y claramente, se
aumentó las ventas del otro vendedor. ¿Qué es lo que significa esto?¿Nos gusta tener
privacidad pero si esto significa pagar más se elimina? Un ejemplo muy presente en la
sociedad son las redes sociales, y una de ellas es el Facebook. Esta plataforma nos
exige cada vez más y más información sobre nosotros las cuales no son necesarias para
usar la página. No protegemos lo suficiente nuestra privacidad frente a un poderoso
internet el cual si se guarda esta información y la usa cuando y como quiere.
Actualmente los datos están siendo usados como una moneda muy fuerte de cambio,
en estos datos nos encontramos nuestros gustos, nuestras aficiones, carácter etc… y
esto puede ser usado fácilmente para la venta online. ¿Quién no ha notado ventas con
anuncios personalizados?

La conclusión a la que podemos llegar ahora mismo es que no podemos vivir sin esta
“net-identidad” pero hay que sacar fuerzas y guardar nuestros datos personales y ser
consciente de lo que ponemos en internet. Cada vez son más las empresas que no
miran el curriculum, miran tu perfil de Facebook y lo que aparece en google de ti,
tenemos que elegir con la convicción no con la sugestión de la “pantalla”.


Karolina Gusta

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